¿ERAMOS HEROES?

Cuando dispongo de algo de tiempo libre, tras las horas de trabajo que continuan despues en casa ayudando a mis hijos, me gusta acercarme a las tiendas del ramo, sobre todo a aquellas que van surgiendo nuevas, en las que puedes admirar un poco de todo lo nuevo que va saliendo al mercado, incluidas nuevas especies o nuevas variedades de las mismas de toda la vida. En el anonimato de años fuera del círculo, me gusta preguntar a quienes encuentro tras los mostradores, no con ánimo inquisitivo, mas bien de descubrir el trasfondo profesional de quien me responde, y debo confesar, que cada día me cuesta más trabajo encontrar lagunas en su preparación tecnológica, pudiendo incluso comparar los conocimientos necesarios, a los que se estudian en una diplomatura universitaria.

Quizá parezca exagerado, pero no hay más que asomarse a la acuariofilia marina para descubrir un innumerable y complejo conjunto de aparatos que son “totalmente imprescindibles”a la hora de mantener peces de arrecife, o incluso de nuestras ricas y hoy asfaltadas costas (puedo hablar en primera persona por cuna y por sentimiento). Desnatadores, ozonizadores, medidores red-ox, lámparas ultravioleta, luces negras, (actínicas para los puristas), medicamentos, bombas de no se cuantos megalitros por hora, filtros de no sé que última tecnología, etc etc, que convierten a un simple trozo de mar en casa, en poco menos que un laboratorio de experimentación sobre física cuántica o por lo menos, de biología avanzada.Es necesario realmente esto? ha pensado alguien si esta es la manera mas correcta de acercar a los jóvenes a esta afición?. Yo creo que no, con el debido respeto a los comerciantes que tienen en la venta de estos aparatos su profesión, pero creo sinceramente que simplificando los comienzos, se asegura la continuidad del aficionado, y se incrementa el número de los que desean mantener peces o invertebrados marinos en cautividad. Recuerdo, ya hace unos cuantos años, un acuario de 35 litros donde mantenía una anémona con su Payaso correspondiente, un pequeño caracol para eliminar las algas y por todo sistema, un filtro de placa conectado a un aireador del que salía una derivación para un pequeño separador de proteínas. Eso era todo, no había más tecnología que un medidor de pH y sal sintética para los cambios de agua. Por aquella misma época, durante los meses de veraneo montaba en casa de mi madre en la Ría de Pontevedra,otro acuario de 60 litros donde mantenía incluso los caballitos de mar que entonces aún se encontraban en las rias, y la única tecnología era un filtro de petaca (San Dimas por más señas) alimentado por un compresor de aire, pues en este caso, al no necesitar fabricar el agua de mar, por disponer de toda la ria para recambios, tampoco era necesario un separador de proteínas. Y eso era todo, y los animales vivían, incluso un año fuimos testigos del alumbramiento de uno de los Hipocampos que habíamos capturado. Está claro que la alimentación de los animales capturados es sencilla si se dispone de redes planctónicas con las que capturar el tamaño de presa adecuado a la boca del animal que debemos alimentar, y eso, veraneando en la costa, solo lleva 15 minutos por la noche, aunque puedo asegurar que no es fácil meterse en el agua cuando ya no ves lo que tienes alrededor y te vienen a la mente los monstruos de 20.000 leguas de un viaje submarino y otras mil novelas del género. De lo que se trata, es de tener claro que un acuario de agua de mar no es tan complicado como pueda parecer, aunque es necesario, o por lo menos aconsejable, un paso previo por agua dulce para aprender a manejarse. Lo único que sí es absolutamente imprescindible, es otro pequeño acuario donde realizar cuarentenas previas o de tratamiento cuando surgen problemas con los peces que deseamos mantener o introducir nuevos al acuario.
El título es una pregunta, ¿eramos hèroes cuando nos lanzábamos sin medios al acuario marino? No, solo disponíamos de pocos medios, pero lo suplíamos con enormes cantidades de ilusión. Poco a poco os iré contando cosas sobre esta gran aficion incluyendo, por supuesto, las últimas tecnologías, aunque siempre acompañadas de otras experiencias supletorias y/o complementarias. Hasta pronto.

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