


Sin estas plantas procedentes del Sureste de Asia y conocidas con el nombre de cálices acuáticos sería inimaginable la acuarifilia actual.
Son plantas que nos harán disfrutar si las condiciones que les proporcionamos son adecuadas, sino es así aparecerá irremediablemente la temida podedumbre de hojas.
Desde hace años se creía que esta enfermedad era contagiosa, pudiendo afirmar con certeza que una vez que la efermedad se haya declarado, se trata de una alteración patológica de estas plantas.
Estos trastornos del metabolismo alteran de tal manera los procesos vitales de la planta que las células acaban muriéndose. Las plantas, al acumular sustancias nutritivas dañinas, no disponen de ningún mecanismo regulador para poder, una vez alcanzada la saturación, dejar de absorver estas sustancias. Así por ejemplo, un exceso de sales de magnesio puede ser la causa de que los brotes tengan un color negro. Aunque también es cierto que no sólo un exceso sino también una falta de sustancias nutritivas origina esta descomposición de las hojas.
El ácido carbónico existenten en el agua tiene una importancia clave en cuanto al mantenimiento y la multiplicación de los Cryptocoryne. La cantidad de ácido carbónico libre influye decisivamente en la actividad de los minerales dado que el enorme número de combinaciones de ácido carbónico con estos minerales es la base de toda vida orgánica.
Desde años he cultivado estas plantas, Cryptocoryne Becketti , C. Balansae y C. Pontederifolia, no habiendo sufrido la temida podedumbre de hojas hasta que no las he trasplantado o modificado sustancialmente condiciones externas (cambios en la filtración, luz,etc.)
Concretamente en el mantenimiento del C. Becketti lo he tenido en un acuario de 60 litros, con un suelo compuesto de anmoor, arena, un poco de carbón vegetal y de hueso molido, un filtro de mochila, con una potencia de 120 l/h, colocado de forma que el rebosadero del filtro estaba en el centro del acuario.
No se realizaban cambios de agua, solamente se rellenaba la que se evaporaba.
Al cabo de tres años las raices se habian extendido por todo el acuario, habiendo producido innumerables estolones.
Al montar un acuario más grande se me ocurrió trasplantar parte de la planta, con lo cual la primera en sufrir la enfermedad fue la planta trasplantada y a continuación se fué muriendo poco a poco la planta madre.
Para tener éxito en el mantenimiento de estas plantas paso a indicar unos consejos que me han servido para poder disfrutar de estos cálices acuáticos:
SUELO DEL ACUARIO:
Suelo rico y suelto, 90% de arena y 10% de arcilla o de “anmoor”, con un espesor de 8-10 cm.
PH:
6,5 – 7
LUZ:
12 horas con una potencia de 30/70W. según especie, por ejemplo:
30W: C. Spiralis, Púrpurea, Siamensis.
50W: C. Becketti
70W: C. Crispatula
TEMPERATURA:
25º
Se deberá evitar:
Concentraciones excesivas de nitratos, cloros, materias orgánicas, etc.
Cambios bruscos de agua, debiendo hacer aportaciones regulares de agua tratada.
Variaciones de tipo e intensidad de luz, con lo cual provocamos un cambio del metabolismo, siendo nefasto particularmente para la C. Affinis.
Transplantes repetidos.
PLANTACION EN EL ACUARIO SEGUN TAMAÑO:
Primeros planos:
C. Willisii, Parva, Luces, Undulata, Petchii, Nevillii, Schulzei, Zukalii.
Parte central:
C. Affinis, Becketii, Blassi, Spiralis, Walkerii, Wendtii, Siamensis, Purpúrea.
Parte posterior:
C. Balansae, Ciliata, Crispatula, Aponogetifolia, Usteriana.
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